A veces parece el caos. Soy el desierto: sin principio ni final, con una tenue línea que me separa del cielo y a veces pareciera borrarse. Pero siempre está ahí, ese cielo no es mío ni nunca lo será. Yo soy solo arena y calor despiadado y tormentas de viento y sal, y huesos sin carne, y la lluvia que no cae. Soy todo lo que crees y más, cada vez más, bajo la helada noche o el sol abrasador. Soy tu verano maldito.
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