jueves, 10 de mayo de 2012

Ironía celular

Hace un par de meses, estaba en el oxxo haciendo mis compras cuando llegó un hombre, acompañado evidentemente por su amigo, y comenzó a hablarme. Entre otras cosas, me pidío que le dijera mi número; después de mucho él insistirme y yo negarme, terminé por decirle: "No tengo teléfono". Mentí.  Su respuesta fue sacar un par de celulares de su bolsillo, al tiempo que ordenaba: "escoge uno; en media hora te llamo". Sonriendo, le contesté: gracias, pero no; no quiero. Por éso no tengo celular. 
Ayer fui a esa misma tienda y accidentalmente se salió el celular de mi bolsa. O lo dejé olvidado. O alguien lo tomó sin que me diera cuenta cuando me voltée a escoger las papitas. El caso es que ya no tengo teléfono. Y ésto es verdad. 

lunes, 7 de mayo de 2012

ojos de karma


Puse mi semblante de mujer audaz y alcé el vuelo a sabiendas de que hay piezas dentro de mí recónditas, maltrechas, con pequeñas heridas olor a sangre. Pero nadie lo sabe. Ellos no lo verán mientras con pasos firmes y sonrisa complaciente sigo mi camino entre la multitud, tratando de ganarle al tiempo, que a veces me llena los ojos con nostalgia.
Y de todo lo que a veces quisiera gritar, pero que callo. De la imaginación que duele. Todo lo que no se ve y que quiero creer alguien intuye, pero no hay manera de saber si es así. Nunca estoy segura. Perdóname, si es que te he fallado en otra vida y en ésta no he logrado resarcir el daño. Sé que soy indigna y sin embargo estoy aquí, mirándote a los ojos. Con ese abrazo que se quedó a medio entregar, y esperando conclusión.
Pero la esperanza es lo último que muere… o lo único que tengo: alma mía, no me abandones aun. Déjame seguir volando.

domingo, 6 de mayo de 2012

En ésta vida

Vives en la ignorancia: por no saber cuánto nos queremos. Y a cada segundo muere un "podría ser" y nace en su lugar un miedo. Cada pequeña muerte acercándonos más a nuestro propio final...

jueves, 3 de mayo de 2012

El silencio existencial

El problema ha sido, según lo veo, que expreso más de lo que es. Desde luego, nadie me comprende... Olvidan que hablo en lenguaje poético, que utilizo hipérbole, metonimia, y hasta non-sequitur a veces. Pero especialmente, hipérbole. Puede ser éso, o que estoy rodeada de géneros arrogantes, que creen que cada cosa que escribo es para ellos o inspirada por ellos y la grandísima... obsesión? ...amor? ...locura? que despiertan en mi. Pues, lamento informar que tengo imaginación. Soy también, una persona muy empática. No es que mienta... es que expreso mi sentir por medio de metáforas, imágenes y palabras elegantes, porque así me gusta hacerlo. Siempre quiero pensar que me aprecian más allá del simbolismo.
En mi caso, creo que mi manía de escribir se deriva del miedo a un cierto "silencio existencial". Aunque no haya nadie a quién decirselo, me gusta decir: "me importas" "te entiendo"... Sueño el día en que alguien me lo diga a mi; pero más que decirlo, que lo demuestre. Que no sean, como hasta ahora, frases sosas dichas sólo para llenar el silencio, para aplacar sus propios miedos.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Respuesta Tardía


“Me la paso a toda madre cuando estoy contigo y te me estás antojando un chingo, Daddy”…  Era el último mensaje de texto enviado desde el teléfono móvil de la sirena en cuestión. El último intento de escape surrealista  -fallido, por supuesto- del mundo de glamour forzado en que vivía capitalizando de la lascivia de los parroquianos. Como cada noche, el Dj la anunció; cada uno de los hombres que se congregaban en aquél sórdido recinto le perteneció. Con ademán casi primoroso, le colocaban billetes entre el hilo rosa de su tanga y la suave piel. Pero nadie le daba lo que ella quería: un poco de amor … y nadie contestaba…
“Sobredosis” dijo el M.P.  Se interrumpió el silencio del levantamiento del cuerpo: “suena el celular, la señorita tiene llamada…” Por curiosidad, alguien presionó el botón verde, para escuchar la voz al otro lado de la línea:  “perdona Reina se me hizo tarde, ya voy para allá; no se me enoje”… 

martes, 1 de mayo de 2012

A la baja

Fuiste tú quien me dejó sin nada qué perder.
Recuerdo la fuerte inversión de aquélla vez, 
y bueno, sucede que... ya me cansé de especular.

palabras y silencios

Puedo adivinar sus formas, su sentido
El tono y trasfondo de casi toda palabra
Que vanamente me han dicho
¡qué fácil para ellos hablar!
Escucho de su vacuo halago,
 De su burdo deseo
-mas nunca es lo que necesito-
y entre tantas voces
se pierde mi oído
se aburre mi alma
mi psique hastiada los manda a callar.
Yo quiero al hombre que sepa
tomar quizá entre sus manos mi piel
en el horizonte exiguo estallar,
acariciar con sus ojos mi silueta entera
saborear y ahogar mi sed:
que sepa hablar y que sepa callar.